sábado, 9 de abril de 2016

¿Más de 24 horas? Científicos predicen que los días serán más largos

Geofísicos de la Universidad de Harvard aseguran que en los últimos 100 años la duración del día se ha incrementado en una milésima de segundo. Al parecer, el fenómeno es provocado por una aparente reducción en la velocidad de rotación del eje terrestre en respuesta al deshielo de los glaciares, informa el diario 'The Guardian'.
La reciente investigación publicada en la revista 'Science Advances', resalta que el ritmo acelerado con el que vienen derritiéndose los polos podría provocar que al menos cinco milisegundos se añadan a cada día a lo largo de este siglo.
Al mismo tiempo, el eje de la Tierra podría moverse alrededor de 1 cm como resultado del desplazamiento de las aguas desde los extremos del planeta hacia el ecuador terrestre.
"El período de un día es hoy una milésima de segundo más largo que hace un siglo, y se acelerará a medida que aumente la fusión de los glaciares", dijo Jerry Mitrovica, profesor de Geofísica en la Universidad de Harvard y líder de la investigación.


Los científicos basaron el estudio en el trabajo realizado por el oceanógrafo Walter Munk en el 2002 acerca del impacto del deshielo glacial y el calentamiento global que había determinado que el aumento promedio del nivel del mar durante el siglo XX había sido de 2 mm cada año. Sin embargo, el equipo de investigación de Harvard, encontró incongruencias es sus cálculos y determinó que el aumento real oscilaba entre 1 y 1,5 mm.

Capa de hielo y nieve de Groenlandia se derrite más rápido de lo esperado

El deshielo de Groenlandia y el consecuente aumento del nivel del marpodría verse acelerado estrepitosamente debido a los cambios recientes de la nieve y la cubierta de hielo de la isla, la cual ha visto afectada su capacidad para almacenar el exceso de agua del deshielo, informa un estudio publicado por la revista 'Nature Climate Change' en su página web.
Los investigadores, que viajaron a Groenlandia para analizar los efectos del calentamiento global, temen que la capacidad del firn para limitar la pérdida de masa de la capa de hielo podría ser menor de lo previsto.
El firn es la capa de nieve parcialmente compactada en la superficie groenlandesa, la cual actúa como una esponja filtrando desde la superficie el agua del deshielo y almacenándola debajo suya hasta que vuelve a congelarse.
Durante las últimas expediciones a Groenlandia y análisis de su subsuelo helado, entre 2009 y 2015, se ha observado que la reciente formación de densas capas de hielo sobre la superficie, que actúa como una tapa, está dificultando que el agua líquida se filtre hasta el firn, obligándola a quedarse en la superficie y generando nuevas y más densas capas de hielo.
Este fenómeno no había sido observado anteriormente en Groenlandia, el cual ha sido localizado a lo largo de decenas de kilómetros, aunque su extensión total es aún desconocida.

Los árboles están 'cansados' de captar el CO2 de la atmósfera

El aumento de las temperaturas en los últimos años ha provocado que los árboles, los ''pulmones'' del planeta, estén disminuyendo su capacidad para captar el carbono de la atmósfera, lo que podría incrementar el efecto invernadero. 

Esta es una de las conclusiones que se obtienen del último estudio europeo realizado tras monitorizar el crecimiento de árboles en múltiples localizaciones del hemisferio norte, especialmente en Europa, en los que han participado geógrafos de la Universidad de Zaragoza, en España, junto a investigadores de once países, ha informado hoy la institución universitaria en una nota de prensa. 

En dicho estudio, han participado en representación de la universidad española Edurne Martínez y Martín de Luis, quienes hicieron un seguimiento semanal de los bosques en la sierra del Moncayo (noreste) y Alicante (este) en un periodo de cuatro años. 

Martínez, quien está realizando su tesis doctoral sobre los impactos de los eventos climáticos extremos en los bosques, señaló que los árboles, al necesitar del carbono para crear las hojas y crecer, captan hasta un 15% de las emisiones de CO2 provocadas por el hombre. 

La captación del carbono y su transformación en biomasa (madera) sigue un ciclo anual relacionado con las condiciones climáticas. 

Entender estas relaciones es muy importante para poder predecir posibles cambios en el ciclo de carbono, ya que los árboles forman parte del mismo. 

Los árboles tienen dos fases de crecimiento: en la primera crecen en volumen y, en la segunda, capturan el carbono, dos procesos que hasta ahora eran considerados sincronizados y que en este estudio se demuestra que hay un retraso entre uno y otro de aproximadamente un mes, una cuestión que se ha evidenciado en todos los ecosistemas forestales templados, boreales y mediterráneos analizados. 

Asimismo, según el estudio el creciente aumento de las temperaturas modifica el ciclo de asimilación del carbono por parte de los árboles, pudiendo disminuir su absorción. 

Se sabe que un aumento en la temperatura también conduce a un aumento de la evaporación y si el agua no está disponible, hay una reducción en la fotosíntesis, con la consiguiente reducción de la captura de carbono. 

Por tanto, han determinado que si los árboles captan menos carbono, eso tendría una clara repercusión en el ciclo del carbono: un aumento del CO2 originaría un incremento del efecto invernadero y el consecuente aumento de temperaturas, ''sería como el pez que se muerde la cola'', consideró la investigadora. 

Los árboles van a seguir creciendo, pero su papel como ''pulmones'' del planeta se puede ver modificado ante las predicciones de cambio climático actuales, en el que se incluyen un progresivo aumento de temperaturas, explicó.

La sequía destaca en los problemas ambientales del Caribe

La dura y prolongada sequía que experimentó el Caribe en 2015 obligó a racionar el agua en varias isla de la región perjudicando así a sectores como la agricultura y el turismo, que también se vio afectado por una inundación de algas de tipo sargazo. 

Una de las islas más perjudicadas fue Jamaica, especialmente en las áreas este y sur. En la localidad de St. Thomas, en el extremo sureste de esta isla de 2.7 millones de habitantes, llegaron a producirse incendios que arrasaron las cosechas de unos 785 agricultores. 

El periodo más duro fue el primer semestre, periodo en el que se dispararon los incendios forestales (con cerca de seis veces más terreno quemado que en el año anterior) y donde se vio muy afectado el distrito de St. Andrew, donde se encuentra la capital Kingston, según datos del Departamento Forestal de Jamaica. 

La Comisión Nacional del Agua de Jamaica se vio obligada a firmar en julio un contrato valorado en 42.5 millones de dólares con la empresa europea Miya para canalizar más agua dulce a St. Thomas y St. Andrew. 

Como Jamaica, muchas islas de la región como Barbados, Dominica e incluso las Islas Vírgenes han tenido que pedir contención a sus ciudadanos a la hora de gastar agua dulce. 

El Gobierno de Santa Lucía incluso declaró en mayo una situación de emergencia nacional que duró tres meses, ante la escasez de agua potable a causa de la sequía y, para lidiar con la situación, restringió el caudal que se dejaba pasar desde el mayor embalse de la isla y además, reparó las fugas de la principal planta de tratamiento de agua de la isla. 

En Puerto Rico los efectos fueron aún mayores a causa del mal estado de mantenimiento de los embalses. 

La sequía forzó a cortar el suministro de agua potable en días alternos (si no por dos de cada tres días) a buena parte de la ciudadanía del área metropolitana de la capital de San Juan, con más de 300 mil hogares y negocios afectados, y otras localidades. 

Se trata de la sequía más dura que sufre Puerto Rico desde hace más de dos décadas, según sus autoridades, que incluso establecieron multas para quienes fueran sorprendidos malgastando agua. 

En la vecina República Dominicana todas las represas del país, a excepción de dos embalses, llegaron a operar en sus niveles mínimos y regidos por medidas de racionalización del agua para riego. 

Igualmente, en agosto la crisis llevó al Departamento de Agua de San Cristóbal y Nieves a declarar que las reservas de la mayor de sus islas había alcanzado niveles críticos y que en dos meses podrían agotarse completamente. 

Como en muchas otras islas de su entorno, el 70% de los suministros de agua en San Cristóbal proviene de acuíferos y el restante de los manantiales. 

Durante ese mismo mes, Antigua y Barbuda también agotó sus reservas de agua provenientes de represas, por lo que llegó a depender de pozos y plantas desalinizadoras, según indicó a Efe un portavoz de la Autoridad de Servicios Públicos de Antigua. 

Este país llevaba un año de racionamiento a consecuencia de la merma gradual de lluvia en la región y el pasado julio las reservas de las represas dejaron de estar operativas. 

El agua de las reservas proveía un 30 % de la demanda nacional, por lo que Antigua y Barbuda dependía del agua procesada en plantas desalinizadoras y de la que quedaba en pozos. 

En septiembre, el Gobierno de Cuba comenzó a aplicar la técnica conocida como la ''siembra de nubes''  para provocar lluvia de manera artificial en las zonas más castigadas por el fenómeno entre ellas Santiago, Guantánamo, Artemisa y La Habana. 

A falta de datos aún oficiales, se sabe que esta escasez ha afectado notablemente al turismo de la región, que también se ha visto afectado por las toneladas de sargazo que se han acumulado en las playas de gran parte de las islas. 

Lo que se ha dado en llamar ''la crisis del sargazo'' ha sido un fenómeno ocurrido en los países bañados por el Caribe por el que enormes cantidades de sargazo se han acumulado en las costas y playas de la región provocando, además de un terrible efecto visual, un desagradable olor a medida que se van descomponiendo. 

No están claras las causas de este fenómeno ni las vías para evitarlo en el futuro, por lo que los países de la región están impulsando investigaciones al respecto que barajan tesis como su relación con el cambio climático y la subida de la temperatura del planeta o con el vertido de fertilizantes agrícolas y otro
s residuos a los mares.

La vida podría desaparecer si continúa daño a la Tierra: Teólogo

El teólogo brasileño Leonardo Boff consideró  que el calentamiento global, el principio de autodestrucción, la incapacidad de la tierra para renovarse y la escasez de agua son las cuatro grandes amenazas que hacen peligrar la existencia de la vida humana tal y como se conoce. 

Boff, uno de los principales exponentes de la Teología de la Liberación y consumado ecologista, pronunció una conferencia en el Palacio Nacional dominicano en presencia del presidente del país, Danilo Medina, la vicepresidenta, Margarita Cedeño de Fernández, y altos cargos del Gobierno. 

Advirtió que uno de los grandes problemas que se avecinan será el que causará 100 millones de "emigrados ecológicos" que, afectados por la falta de agua, no aceptarán ese "veredicto de muerte y procederán a invadir países y territorios. 

"Apenas el 10 por ciento del 0.07 por ciento del agua potable (aprovechada) es destinada al consumo humano y animal, con lo cual tenemos que prepararnos para una emergencia humanitaria con categoría de catástrofe ecológico y social sin precedentes en el mundo", aseguró Boff. 

El exsacerdote y escritor lamentó la "maquinaria de muerte" que, a su juicio, ha impuesto el hombre sobre la tierra y la naturaleza, aunque consideró que "aún hay algo de tiempo" para redimir al planeta. 

"Tenemos que realizar un cambio radical de corazón y mente; no tenemos tradición de cultivar el espíritu para brindar amor, solidaridad, disfrutar de la alegría de compartir, de considerarnos hermanos, de saber personar y ofrecer compasión; esos son los valores de la vida del espíritu", exclamó Boff ante un atestado salón palaciego que aplaudió sus palabras. 

Boff, que basó su conferencia en el tema medioambiental, aprovechó la ocasión para condenar la intervención de "potencias extrañas" en Latinoamérica, y calificó de "vergüenza" las dos intervenciones armadas de Estados Unidos a la República Dominicana el siglo pasado. 

Además, criticó el "capitalismo salvaje" que, consideró, tocó fondo en la crisis de la economía mundial de 2008, y en varias oportunidades se refirió positivamente hacia la encíclica del papa Francisco "Laudato Si". 

El teólogo llamó a cuidar a Latinoamérica, la que llamó "nuestra casa común", al afirmar que es la mayor reserva de biodiversidad, agua y bosques húmedos del mundo. 

"América Latina puede ser la mesa puesta para hacer frente al hambre y la sed de todo el mundo. Tenemos que garantizar esa herencia sagrada no solo para nosotros, sino para toda la humanidad", refirió Boff, quien agradeció a Dios que la región está "un poco al margen" de los grandes conflictos armados que sufre el mundo. 

Alertó que la tierra ha sobrepasado en un 30 % su capacidad para regenerarse, debido a la sobrecarga que le ha impuesto la humanidad. 

"La tierra tiene vida sobre ella misma, es un superente vivo que física, biológica y químicamente siempre produce, reproduce vida, eso significa reacción la fiebre producida por la forma como nosotros nos relacionamos con ella, con una alta agresividad", afirmó. 

Boff dijo que de acuerdo con datos de la comunidad científica de Estados Unidos, el calentamiento abrupto de la tierra en los próximos 15 o 20 años podría llegar a los cuatro o cinco grados celsius. 

"Con esa temperatura, la vida que conocemos no va a continuar; debemos tener el cuidado de mirar hacia una estrategia de supervivencia de la especie humana y el futuro de nuestra civilización", sentenció.

Hielo antártico podría derretirse más rápido que lo previsto

 El calentamiento del aire y el agua podrían combinarse con la gravedad para que partes de la capa de hielo occidental de la Antártida se derritan con mayor rapidez de lo que pensaban los científicos, lo cual elevaría los niveles del mar mucho más de lo previsto para fines de siglo, de acuerdo con un nuevo estudio.

Simulaciones computarizadas basadas en la física pronostican aumentos drásticos del derretimiento en el borde occidental vulnerable del continente. En el peor de los casos, el nivel del mar podría elevarse en 2100 entre 46 y 86 centímetros (18 a 34 pulgadas) más que lo pronosticado por un panel internacional de climatólogos hace apenas tres años.

Y aunque los países del mundo controlen las emisiones de gases de invernadero para mantenerlas en los niveles moderados a los que se comprometieron en París el año pasado, la elevación del nivel del mar sería de ocho a 31 centímetros (tres a 12 pulgadas) mayor, que lo previsto, según un estudio publicado el miércoles en la revista Nature.

Para el año 2500, de acuerdo con esa hipótesis, las simulaciones pronostican una elevación del nivel del mar en 13 metros (42 pies) solo con el derretimiento del hielo antártico.

"Con esas cifras están reelaborando el mapa del planeta visto desde espacio, no solo los cambios sutiles en los que ciertos barrios serán afectados por un oleaje fuerte", dijo el autor principal, Robert DeConto, climatólogo de la Universidad de Massachusetts.

La Antártida es uno de los comodines principales que utilizan los científicos cuando tratan de evaluar los efectos del cambio climático provocado por el hombre en las próximas décadas. Los científicos se sorprendieron al comprobar que el sector occidental del continente mostraba señales de una pérdida veloz de hielo en el último decenio. Para este siglo, el panel consideró que los factores más importantes eran el calor, el derretimiento de glaciares y la pérdida de la capa de hielo de Groenlandia.

En lugar de 18 centímetros (siete pulgadas), las simulaciones de DeConto prevén que el derretimiento antártico provocarán una elevación del nivel del mar de 64 a 105 centímetros (dos a tres pies) en el peor de los casos y de 26 a 49 centímetros (10 a 19 pulgadas) si se controlan moderadamente las emisiones de gases de invernadero. Y si el mundo controla estrictamente las emisiones, la Antártida no agregaría nada al alza del nivel del mar, dice el estudio.

Pero estas cifras son promedios mundiales. En lugares de la costa atlántica de Estados Unidos como la ciudad de Boston, podría superar esas cifras en un 25% debido a las condiciones geológicas, dijo DeConto.

jueves, 7 de abril de 2016

Deshielo antártico podría elevar tres metros el nivel del mar, según científicos

Un área clave de la Antártida Occidental ya podría estar lo suficientemente inestable como para desaparecer y causar un incremento de tres metros en el nivel de los océanos, advirtieron este lunes científicos.
El estudio sucede a una investigación realizada el año pasado y encabezada por el glaciólogo de la NASA Eric Rignot, que advertía que el hielo de la Antártida había llegado a un punto de retracción irreversible, que el derretimiento era "imparable" y podía elevar el nivel del mar en 1,2 metros.

Ahora, los investigadores del Potsdam Institute for Climate Impact Research de Alemania apuntaron a los impactos a largo plazo del crucial sector del mar de Amundsen, en la Antártida Occidental, que -sostienen- "muy probablemente se ha desestabilizado".
Mientras investigaciones anteriores "estudiaron la evolución futura de esta región a corto plazo, aquí damos un paso más y simulamos la evolución a largo plazo de toda la capa de hielo de la Antártida Occidental", indicaron los autores en los anales de la Academia Nacional de Ciencias.
Los investigadores utilizaron modelos informáticos para proyectar los efectos de 60 años más de derretimiento a la tasa actual y previeron que "ocurriría una desintegración completa a largo plazo".
En otras palabras, "toda la capa de hielo marina se volcará al océano, causando un incremento global del nivel de los mares de aproximadamente tres metros", indicaron los autores.
"Si la desestabilización ya comenzó, un incremento de tres metros en el nivel del mar en los próximos siglos a milenio podría ser inevitable", añadieron.
Incluso solo unas pocas décadas de calentamiento de los océanos puede desencadenar un derretimiento que dure cientos a miles de años.
"Una vez que las masas de hielo se ven afectadas, que es lo que está ocurriendo actualmente, responden de una forma no lineal: hay una ruptura relativamente súbita de la estabilidad tras un largo periodo en el cual se ven pocos cambios", advirtió el principal autor del estudio, Johannes Feldmann.